Mito de la creación de Japón. La primera leyenda.

El primer hombre y la primera mujer, Padre Cielo y Madre Tierra. Descendieron desde la Llanura Alta, el paraíso donde moran los Dioses también conocido como Takamaghara, hasta el final del Puente del Cielo que desembocaba en la tierra, aún sin nombre y sin forma. Este inhóspito mundo estaba inundado por una niebla tan densa como la oscuridad en la noche más oscura; ni sonidos, ni el soplo del viento, ni olores… tan sólo se podían sentir el uno al otro inmersos en la nada.
Los primeros hombres eran seres perfectos como sólo los Dioses pueden serlo. Izanagi era fuerte como brotes de sauce; Izanami hermosa como el agua que cae de la cascada. Eran sabios, justos, inocentes y las más elevadas virtudes formaban parte de sus esencias. Por su propia naturaleza fueron elegidos para moldear a su antojo la Tierra. Ellos, de entre todos los Dioses, sabrían que hacer llegado el momento, aunque bien es cierto que al principio, reinaba en ambos una gran incertidumbre…
-¿Es esto la Tierra?- preguntó ella sumida en la duda.-Es aquí donde está nuestro trabajo Este es el mundo que hemos venido a dar forma.
Kojiki-Izanagieizanami
Imagen de de la creación tomada del Kojiki

Y con esta afirmación, Izanagi, comenzó a hundir una y otra vez su sagrado venablo, el llamado Amanonuboko, buscando un suelo firme donde pisar entre las cenagosas aguas inmóviles que estaban bajo sus pies. Nada sólido era alcanzado con la punta de su arma y numerosos fueron los intentos. Pero es imposible hacer desistir a un Dios de su empeño o agotar su paciencia, y menos aún la de Padre Cielo.
Finalmente, las nieblas comenzaron a disiparse, elevándose lentamente hasta el cielo donde fueron tomando la forma de nubes, como si no quisieran abandonar la Tierra que habitaron desde el principio de los tiempos. En la punta de Amanonuboko se podía distinguir un grumo de barro que cayó de nuevo sin mezclarse con el agua. Así se separaron por primera vez tierra y agua, e Izanagi, con su poderoso brazo, pronto pudo separar infinidad de grumos que fueron uniéndose al caer.
pintura de Eitaku Kobayashi(era Meiji)_Izanami_and_izanagi
Pintura de Eitaku Kobayashi(era Meiji)Izanami y Izanagi

Se formaron las primeras islas que quedaban rodeadas del agua limpia y pura, ya despojada del barro que contenía. Ambos pudieron contemplar cómo el radiante cielo azul se reflejaba en las cristalinas aguas, y como las nubes les sonreían desde las alturas, alegres por verse tan cerca de su antiguo hogar a través de ese reflejo.
Contemplaban la nueva Tierra entusiasmados y la recorrieron juntos explorando hasta sus más recónditos lugares.
La primera isla fue nombrada Onogoro, y pronto descubrieron que amaban cada cosa que había sobre ella. Cuando llegaron a sentirse fatigados por los constantes viajes, se sentaron en un llano donde podían admirar la belleza de su creación. Izanagi dijo:
-Este es nuestro nuevo hogar. Aunque no debemos olvidar de dónde venimos y a quién debemos este maravilloso regala Levantaremos un altar para venerar a los Dioses que nos enviaron a la Tierra.
-Sí – contestó ella, feliz y amable como siempre se mostraba- levantaremos una gran columna, tan grande que llegará al Cielo y podrá ser tocada por los Dioses del Takamaghara, para así poder estar siempre cerca de nuestro antiguo hogar
Y sucedió tal como fue descrito por ambos. En Onogoro se construyó el altar; Yashidono, y se alzó majestuosamente el Augusto Pilar del Cielo o Amanomihashira. Los Dioses, agradecidos por la ofrenda, hicieron que los cielos se terminasen de separar de las aguas y numerosas islas nuevas empezaron a emerger de ellas.
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Japón es la unión de varias islas

Eran ocho grandes e imponentes islas las que ahora les rodeaban. Cada una tenía un alma distinta a las demás y su propia forma de ser. Algunas, como Honshu, poseían grandes montañas escarpadas. Tanto Izanangi como Izanami comprendían que las que tomaban esta forma no querían ser visitadas frecuentemente porque gustaban del placer de la soledad y ambos lo respetaban desde su infinita comprensión. Otras en cambio poseían hermosos bosques y valles, como era el caso de Kyüshú, que deseaba ser admirada en su espléndida belleza, y por ello era lugar habitual de descanso para el deleite de los Dioses.

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3 Respuestas a Mito de la creación de Japón. La primera leyenda.

  1. JORGITO LG dice:

    Pasen por mi blog, http://lgranado.cubava.cu , haa y no olviden comentar o votar

  2. gaviota dice:

    Me ha encantado. Una cultura antigua, diferente y maravillosa. Quiero conocer más.

  3. yasmani12 dice:

    muy bueno hermano, conocer de otras culturas además de la nuestra.

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